Después del primer partido de liga en casa, tocaba salir a jugar fuera, y encima por partida doble, primero en La Roda y la siguiente semana en Tobarra, dos viajes incómodos y sobre todo, éste último muy largo.
En este primer artículo sobre los desplazamientos fuera, me voy a limitar a hacer un breve resumen sobre cómo funcionan los viajes del primer equipo, sin muchas concreciones. En primer lugar, el punto de salida para la mayoría es el polideportivo, y digo la mayoría porque
normalmente a Dani le recogemos en Torrejón y a Iván en una glorieta perdida en mitad de la nada cerca de Coslada. Pues bien, como iba contando, la primera imagen se caracteriza por la abundancia de gafas de sol, mochilas, cojines, botellas de agua, revistas, mp3 y para los más atrevidos un periódico o un libro.
El autobús se distribuye en dos secciones claramente marcadas en los viajes de IDA;
La parte delantera normalmente ocupada por Pepe, Rodri, algún familiar de alguien y el que escribe, en la cuál se charla, se ve alguna película, o incluso se lee algo, y a este bando esporádicamente se une algún contertulio más, como César por ejemplo.
Y la parte trasera, el resto de jugadores, que tiene una imagen más cercana a un “after” resacoso de fin de semana, con la gente tumbada de manera definida para dormir, que esto auque no lo creáis es todo un arte, cada uno tiene su postura de sueño en el autobús, no es fácil para Fity tumbarse en estos asientos. En conclusión, una visión deportiva poco frecuente, pero tan rutinario como el pantalón corto para jugar.
Sin embargo en los viajes de VUELTA se rompen estos papeles claramente diferenciados antes, y nos solemos mezclar todos un poco más, hablando sobre el partido, sobre qué vamos a hacer cuando lleguemos a Azuqueca, y mucho más temas sesudos (es ironía) de fin de semana nocturno.
En los viajes no suele apuntarse mucha gente fuera de jugadores, entrenador (Pepe) delegado (César) y preparador físico (Dave), aunque en estos dos primeros hemos tenido algunos compañeros de expedición. En el primero nos acompaño Juanjo “el Vasco”, y los padres de David y Richi; en el segundo a Tobarra nos acompañó Isabel, el padre de David repitiendo y los familiares de Dani. La verdad que se agradece ver caras diferentes en tantos kilómetros.
Desde aquí, y en nombre de todo el equipo, queremos hacer una plegaria a los responsables del autobús, ¡¡hay que renovar las películas!! Desde mitad de la temporada pasada y en estas dos salidas de ésta campaña, hemos tenido que ver películas repetidas por segunda vez de dudosa calidad como Sunshine, Tropic Thunder, Los Calientabanquillos o Babylon. Por analizar ya un poco el tema filmográfico, no sé el motivo, pero siempre vemos la de acción-drama en la ida, y la de comedia en la vuelta.
Pero por fortuna, siempre nos quedarán los monólogos de Rodrigo, que no es un profesional de la comedia porque no gana dinero con ello, sin embargo muchas de sus palabras tienen más garbo que la de muchos modernos que salen por la televisión. Somos fieles seguidores de sus ingeniosas charlas de temas variados y cotidianos, y aprovecho para pedir que si hay algún publicista o promotor de este tipo de evento, que sepa que en “nuestro veterano” tiene un diamante en bruto.
Para finalizar, solamente apuntar que viajar con el equipo no es gusto de buen plato para nadie, son muchos kilómetros los que hacemos, pero que normalmente nos lo pasamos bien y sobre todo si se acompaña con victorias.
Por Álvaro Rojas










